La ilusión de ver entrar un nuevo año. Ver la felicidad en estado puro en aquellas personas que siguen adelante, que a pesar de las circunstancias la vida les sonríe. Y saber que hay cosas que cambiar, que mejorar e incluso que olvidar. Tener esperanzas que poco a poco se van alejando. Y lo único que quedan son recuerdos. Reflexionar sobre la vida, acabando en un agujero del cual no sabes cómo salir. Abrir frentes que dejan la puerta abierta a nuevas experiencias. No hablar por miedo. Sentirte diferente a los demás, aún pensando que estás haciendo bien las cosas.
Ser feliz es lo único que queda.
Olvidemos el pasado, centrémonos en el futuro. Incluyamos en nuestra carta de deseos para el nuevo año eso tan importante de ser feliz. Dejando así de ocultar sentimientos. Decir en cada momento lo que pensemos, olvidándonos del daño que puede causar en terceras personas. Porque si algo hay de importante en el carácter de una persona, es la sinceridad. Olvidémonos del resto del mundo, vivamos nuestro cuento particular. Con el derecho que todos tenemos a sonreír, a ser libres a la hora de tomar nuestras propias decisiones.
Busquemos la confianza en una persona, sin tener que dudar ni un instante de ella. Sabiendo que será tu confidente, y sólo ella y nadie más que ella podrá saber lo que sientes. Superemos nuestros miedos, hay que ser valiente.
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