lunes, 24 de diciembre de 2012

Propósitos para un nuevo año.

Último mes del año, última semana de una etapa, últimos minutos de una historia de la cual se conoce el principio, pero no el final. Años de experiencia, etapas de la infancia que se ven marcadas por acontecimientos importantes. Muchísimo por aprender con los años. Creemos que ya lo sabemos todo y que somos totalmente independientes. Pero no, uno mismo se va dando cuenta que no, que solo somos personas de un mismo mundo, que hay muchísima gente por encima nuestra, que no somos superiores a nadie. Y otro año más que muchos de nosotros hemos dejado escapar, dejando que el viento se lo lleve todo. Ahora, llega el arrepentimiento. El pensar todo aquello que hemos hecho mal a lo largo del año, el creer que ya no tiene solución. Darse cuenta que ya nada volverá a ser como antes. Y querer volver al pasado, querer volver a vivir aquellos momentos en los que eramos totalmente felices, en los que jugábamos y disfrutábamos como niños, aquellas caras de felicidad con sonrisas que enamoraban, con carcajadas que duraban más de tres segundos.



Y ahora que nos empezamos a dar cuenta de lo realmente importante, que queremos lo mejor para nosotros pero, sobretodo, para los de nuestro alrededor. Que ponemos a la familia y amigos por encima de todo, que llegamos a la conclusión de que hay que vivir, disfrutar cada segundo como esos niños que juegan en el parque. Ahora que llegan estas fechas tan señaladas, hagamos un propósito. Piensa en aquello que debes cambiar, que tienes que mejorar o que tienes, incluso, que eliminar de tu día a día. Piensa en las personas que realmente te hacen sonreír, que te hacen pasar por ese momento pasajero de felicidad, que intentan ante todo, verte feliz. Haz que todas esas personas no se alejen, valora su compañía, su amistad, su humildad, su compañerismo. Y recuerda que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Que nada ni nadie tiene derecho a robarte tu propia felicidad. Que tienes que vivir, que cada día tiene que ser único, que no vale eso que decimos de: 'hoy tengo un mal día'. Que no, que lo que debemos decir es: 'hoy no es mi mejor día, pero voy a intentar disfrutarlo igual que otro cualquiera, voy a llenarme de positividad y optimismo y voy a sonreír', ante todo eso, sonreír. Que cada día que pasa, antes de dormirte, tienes que poder decir: 'hoy ha sido un buen día, hoy he sonreído, hoy he sido yo'. Que los problemas realmente importantes ya llegarán. No debemos preocuparnos por el futuro, lo que tenga que pasar, pasará, centrémonos en nuestro presente. 
Pongámonos nuestras propias metas, nuestros propios destinos, y luchemos hasta conseguirlo, sin rendirnos. Porque, aquel que se rinde rápido y pronto, jamás va a ganar.



¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO 2013! 
QUE SE CUMPLAN TODOS TUS SUEÑOS. 

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